DOI: https://doi.org/10.60647/5GW1-9035
Resumen
La Alienación Parental (AP) es un fenómeno relevante en México, particularmente en litigios de guarda y custodia. Se manifiesta mediante la manipulación psicológica ejercida por uno de los progenitores para deteriorar la relación de los hijos con el otro progenitor, lo que vulnera el derecho de los menores a una convivencia equilibrada. Este trabajo analiza su reconocimiento jurídico como forma de violencia familiar conforme a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, los Códigos Civiles y Familiares de diferentes entidades federativas, destacando la necesidad de una regulación clara y de medidas preventivas y sancionadoras, privilegiando siempre el interés superior del menor. Asimismo, se subraya la importancia de la intervención multidisciplinaria entre autoridades, abogados y psicólogos para proteger el interés superior del menor (Gardner, 1985; Bernet et al., 2013).
Palabras clave: alienación parental, custodia, violencia familiar
La Alienación Parental (AP) constituye una forma de violencia familiar que vulnera el derecho de los menores a mantener relaciones sanas y equilibradas con ambos progenitores. En México, la ausencia de una regulación específica y la insuficiencia de mecanismos institucionales eficaces para identificar, prevenir y sancionar este fenómeno favorecen su persistencia en litigios de guarda y custodia. Esta situación no solo afecta el bienestar emocional y psicológico de los niños, sino que también interfiere en el ejercicio de la patria potestad y en la aplicación del principio del interés superior del menor.
Ante este panorama, se plantea la necesidad de una intervención integral que involucre a autoridades jurisdiccionales, operadores jurídicos y especialistas en psicología infantil. La implementación de protocolos claros de actuación y la adopción de medidas legislativas específicas permitirían garantizar la protección efectiva de los derechos de los menores. Asimismo, el fortalecimiento de criterios jurídicos y la consolidación de un marco normativo que sancione la alienación parental, contribuirían a disminuir sus efectos nocivos tanto en los hijos como en los procesos judiciales de custodia. En este sentido, se promueve un modelo de coparentalidad basado en la corresponsabilidad y el respeto mutuo entre progenitores.
El presente estudio analiza el impacto de la Alienación Parental (AP) en el marco normativo mexicano y su incidencia en la garantía de los derechos fundamentales de los menores en litigios de guarda y custodia. Se identifican factores jurídicos, psicológicos y familiares que explican la persistencia de este fenómeno, así como sus implicaciones en el ejercicio de la patria potestad y en la aplicación del principio del interés superior del menor.
Se evalúa la eficacia de los instrumentos legales y jurisdiccionales vigentes para prevenir, detectar y sancionar la AP, concluyendo que resultan insuficientes para una protección efectiva. En respuesta, se proponen medidas legislativas y procedimentales que fortalezcan la tutela integral de los menores y promuevan criterios jurisprudenciales que regulen de manera más adecuada la coparentalidad.
Este estudio cualitativo explora la Alienación Parental (AP) en el contexto jurídico y social mexicano, con énfasis en su impacto en litigios de guarda y custodia. Se analizan dinámicas familiares para identificar patrones conductuales, mecanismos de manipulación psicológica y repercusiones legales que afectan el bienestar de los menores.
La investigación se sustenta en el análisis documental de legislación vigente, jurisprudencia y estudios previos, lo que permitió reconocer avances y vacíos normativos en la prevención y sanción de la AP. Asimismo, se revisaron expedientes judiciales de custodia para evaluar los criterios empleados por tribunales y la efectividad de las medidas adoptadas en la protección de los menores.
Introducción
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad, protegido por la Constitución mexicana de 1917 y diversos tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) y la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989). Sin embargo, las rupturas entre progenitores pueden derivar en conflictos que afectan directamente a los menores. En este contexto, la Alienación Parental (AP) se reconoce como un proceso de manipulación psicológica en el cual uno de los padres induce al hijo a rechazar al otro sin justificación objetiva, lo que constituye una forma de violencia familiar (Ortega, 2012).
El concepto fue sistematizado por Gardner (1985), quien lo denominó Síndrome de Alienación Parental (SAP). Aunque su validez científica ha sido cuestionada (Warshak, 2015), la práctica de alienar sigue siendo reconocida en México como problemática jurídica y social. El presente estudio examina sus implicaciones en la legislación mexicana, su impacto en los derechos fundamentales de los menores y las posibles medidas para enfrentarla.
Concepto y estructura de la familia
La familia es reconocida como institución social y jurídica, integrada por consanguinidad, afinidad, adopción o matrimonio (Rojina Villegas, 1977). En México, el Código Civil Federal (2020) regula el matrimonio, el concubinato, la filiación y la adopción. Asimismo, la Constitución protege a la familia como base de la sociedad, mientras que la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (2014) asegura el principio del interés superior del menor.
En el ámbito internacional, la ONU (1948, 1989) establece que la familia debe ser protegida y fortalecida. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (2015) ha reconocido diversos tipos de familia, incluidas las homoparentales, garantizando igualdad en filiación y adopción
Tipos de familia y su regulación en México
El concepto de familia se ha diversificado debido a los cambios socioculturales y las reformas jurídicas que buscan garantizar derechos equitativos entre sus integrantes. En la legislación mexicana y desde una perspectiva sociológica, se reconocen los siguientes tipos de familia:
Familia nuclear: Compuesta por padre, madre e hijos, tradicionalmente considerada como el modelo familiar predominante.
Familia monoparental: Formada por uno solo de los progenitores y los hijos, generalmente debido a separación, fallecimiento o decisión personal de crianza. La protección de estos núcleos ha impulsado reformas sobre la pensión alimenticia y el derecho de los hijos a convivir con ambos progenitores.
Familia extensa o ampliada: Integrada por abuelos, padres, hijos, tíos y primos, quienes pueden compartir responsabilidades en el cuidado de menores y en el desarrollo emocional de la familia.
Familia ensamblada: Constituye el modelo en el que los progenitores tienen hijos de relaciones anteriores y deciden formar un nuevo núcleo familiar, regulado por la legislación en términos de patria potestad y derechos sucesorios.
Familia homoparental: Compuesta por parejas del mismo sexo con hijos, reconocida por diversas reformas legislativas en México, otorgando igualdad en derechos de filiación y adopción (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2015).
Relaciones jurídicas dentro de la familia
El marco legal establece tres órdenes principales de relaciones dentro de la familia:
Relaciones conyugales: Regulan los derechos y obligaciones entre cónyuges, incluyendo los deberes de asistencia mutua, fidelidad y administración de bienes comunes (Código Civil Federal, 2020).
Relaciones paterno-filiales: Comprenden los vínculos entre padres e hijos, sean biológicos o adoptivos. La patria potestad otorga derechos y responsabilidades sobre la crianza y bienestar de los menores (Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, 2014).
Relaciones parentales: Involucran lazos entre parientes ascendientes y descendientes, regulando aspectos como herencias, tutela y alimentos, garantizados en la legislación civil y familiar.
Impacto del reconocimiento familiar en la legislación mexicana
Las reformas jurídicas han reconocido la diversidad familiar, impulsando mecanismos de protección para todos sus integrantes. La consolidación de principios como igualdad parental, coparentalidad efectiva y protección infantil han fortalecido el marco legal para garantizar el bienestar de niños y adolescentes en entornos familiares conflictivos.
El sistema judicial ha adoptado criterios para regular la guarda y custodia en casos de separación, privilegiando el interés superior del menor y la convivencia equitativa con ambos progenitores. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN, 2015) ha emitido criterios que protegen el derecho de los niños a mantener relaciones significativas con ambos padres, evitando prácticas de alienación parental dentro de los procesos de custodia.
El papel del Estado en la protección de la familia ha impulsado reformas en materia de violencia familiar, fortaleciendo mecanismos de denuncia y sanción contra prácticas que vulneren el bienestar infantil. Además, se han implementado protocolos que buscan minimizar los efectos adversos de los conflictos familiares en el desarrollo psicológico de los menores.
Desintegración Familiar Conflictiva
La desintegración familiar conflictiva se caracteriza por hostilidad, violencia y falta de comunicación, lo que debilita los vínculos familiares. Sus principales causas incluyen la violencia intrafamiliar (LGAMVLV, 2007), la falta de diálogo (Contreras Pérez, 2010), infidelidad (Rojina Villegas, 1977), dificultades económicas (Bernet et al., 2013) y adicciones (Warshak, 2015). Estos factores propician un ambiente hostil que facilita la aparición de la AP.
La infidelidad y pérdida de confianza, en la pareja por actos de deslealtad puede desencadenar conflictos severos que repercuten en el bienestar de los hijos, afectando su percepción sobre las relaciones afectivas y el concepto de familia (Rojina Villegas, 1977). Los factores económicos y el estrés financiero pueden generar ansiedad y disputas constantes, debilitando las relaciones familiares y afectando la estabilidad del hogar. Estudios han demostrado que el estrés financiero es un factor determinante en la ruptura de la convivencia conyugal y familiar (Bernet et al., 2013).
Adicciones y enfermedades mentales no tratadas, por el abuso de sustancias y trastornos psicológicos sin tratamiento adecuado pueden conducir a una dinámica disfuncional dentro del hogar, afectando la crianza de los menores y generando un ambiente de inestabilidad y violencia (Warshak, 2015).
Aunque la alienación parental no cuenta con una regulación específica, puede configurarse como violencia familiar bajo la legislación mexicana (Código Familiar de Michoacán, 2019). La falta de protocolos de actuación dificulta su detección y sanción. Estudios como los de Warshak (2015) destacan la necesidad de herramientas periciales especializadas. El sistema judicial ha avanzado en privilegiar el interés superior del menor, pero aún persisten vacíos normativos
Se propone un enfoque integral con medidas legislativas y procedimentales que fortalezcan la tutela de los menores. La capacitación de jueces, abogados y psicólogos es fundamental, así como la creación de protocolos claros. La promoción de la coparentalidad basada en respeto mutuo y corresponsabilidad constituye un pilar esencial para prevenir la AP (Bernet et al., 2013).
La Alienación Parental en México representa un desafío jurídico y social de gran relevancia. Su reconocimiento como forma de violencia familiar ha permitido visibilizarla, pero la ausencia de regulación específica limita la eficacia de su prevención y sanción. El interés superior del menor debe guiar las decisiones judiciales en materia de guarda y custodia, evitando prácticas que vulneren su bienestar emocional.
El fortalecimiento normativo, la capacitación multidisciplinaria y la consolidación de criterios jurisprudenciales constituyen pasos indispensables para garantizar la protección integral de los menores. Asimismo, la promoción de modelos de coparentalidad efectiva puede contribuir a reducir el impacto negativo de los conflictos familiares y prevenir la perpetuación de la AP.



