Celso Enrique Cortés Romero

Egresado de la licenciatura en Biomedicina, de la maestría y del doctorado en Ciencias Fisiológicas del Instituto de Fisiología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Actualmente se desempeña como profesor-investigador de tiempo completo en la Facultad de Medicina de la BUAP, impartiendo cursos de Fisiología en las carreras de Biomedicina, Nutrición Clínica y Medicina. Interesado en estudiar y caracterizar desde un punto de vista educativo, conductual y fisiológico a los estudiantes universitarios, ya que considera que "la divulgación del conocimiento en ciencias de la salud es una actividad académica y social relevante en mi quehacer como profesor universitario."‍

El estrés mental y la enfermedad cardiovascular

Las condiciones impuestas por las dinámicas sociales actuales son capaces de ocasionar una inadecuada adaptación física o mental a las exigencias de nuestro entorno. Lo anterior, contribuye de sobremanera a detonar cambios negativos en el estilo de vida y a agravar enfermedades. El estrés percibido por la personas iniciará una serie de ajustes fisiológicos para tratar de hacer frente a determinados estímulos o estresores que deriven de situaciones consideradas como adversas o amenazantes. El estrés mental o psicológico, entendido como una condición de tensión, tristeza, desánimo o frustración, está particularmente asociado a situaciones de disfunción cardiovascular. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Identificar y caracterizar los factores de riesgo así como su nivel de impacto sobre la salud cardiovascular permitirá la puesta en marcha de estrategias de prevención, control y de tratamiento más integral para aquellos individuos más vulnerables a las situaciones de tensión o estrés.

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Cronotipo y salud

https://doi.org/10.60647/1m31-mc19 Resumen
Nuestro organismo posee un reloj maestro (RM), encargado de establecer un orden temporal a los eventos biológicos que gobiernan nuestras funciones. Existe entonces una ritmicidad para nuestra función orgánica. Los ritmos biológicos mejor estudiados son aquellos cuyo ciclo o repetición ocurre cada 24 horas, aproximadamente. Este ritmo biológico se denomina circadiano y un ejemplo es el ciclo de descanso-actividad (o de sueño-vigilia). De lo anterior, nuestra fisiología interna y conducta son consecuencia de la sincronización del RM con las señales geofísicas, siendo la luz natural el sincronizador más importante. Tener una adecuada sincronización nos permite una mejor adaptación y conservación de la salud. Si la función del RM está disociada de las señales ambientales será perjudicial en el mediano y largo plazo. En relación con lo anterior, cada persona tiene una preferencia para realizar sus actividades diarias (levantarse, trabajar, dormirse) en un horario particular del día, es un rasgo individual, y esta característica se denomina cronotipo. Se conocen tres cronotipos, el matutino, intermedio y vespertino. La incompatibilidad del cronotipo con las actividades obligadas o responsabilidades (trabajo o escuela) representan una desventaja y es una condición asociada a trastornos de la salud física y mental.

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