Del buen trabajo a una ciudad más tranquila para todos

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Resumen: El trabajo es mucho más que un medio para obtener dinero, es una actividad esencial que brinda identidad, propósito y sentido de pertenencia. Cuando una persona cuenta con un trabajo decente (trato digno, seguridad social y equilibrio con su vida personal) se genera una satisfacción que fortalece la convivencia en toda la comunidad. Aunque, en algunos sectores como el comercio local, la precariedad y estrés laboral pueden dañar la salud de las personas trabajadoras y afectar su entorno. Esto crea una reacción en cadena porque si un trabajador está agotado difícilmente puede contribuir a un ambiente armonioso; por el contrario, la satisfacción laboral actúa como una semilla de estabilidad social. La construcción de sociedades pacíficas requiere que todos entendamos que la paz no es solo la ausencia de conflictos, sino la presencia de justicia y oportunidades en el día a día. Al dignificar el empleo, los negocios y el Estado invierten en ciudadanos más comprometidos y felices. Es decir, un entorno laboral basado en el respeto es la base necesaria para el bien común y el desarrollo de comunidades más unidas y resilientes.

Palabras claves: Trabajo digno; satisfacción laboral; paz social.

DOI: https://doi.org/10.60647/A7S7-4J04

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas parecen estar siempre de buen humor en su trabajo, mientras que otras no lo están? No es sólo una cuestión de personalidad; como sociedad, cometemos el error de pensar que el trabajo es simplemente un intercambio donde la persona trabajadora da su tiempo y conocimientos a cambio de dinero, pero en realidad es algo mucho más profundo.

El trabajo es como el pegamento que mantiene unida a nuestra sociedad, cuando una persona tiene un trabajo donde se siente respetada e incluida entonces se construye un puente hacia la paz; en caso contrario cuando la persona considera que en su trabajo no son justos con ella ni recibe un buen trato se planta una semilla de conflicto. Si bien, el trabajar permite servir a la comunidad y generar recursos para salir adelante en lo personal y familiar, también llega a ser una meta, tener el trabajo que soñamos de niños.

De tal manera que, el trabajo no solo permite comprar comida o pagar gastos como la renta y transporte, es una parte de quienes somos, contribuye a nuestra identidad personal. En este sentido, podemos pensar el trabajo como un árbol donde el salario es el agua que lo mantiene vivo, pero el respeto, buen trato y seguridad son las raíces y el sol que le permiten crecer y dar frutos como la alegría, compromiso, satisfacción, creatividad, entre otros. Si el árbol sólo tiene un poco de agua, pero el suelo es árido entonces el árbol seguramente se marchitará.

Pensemos en el trabajo que se realiza en el comercio de nuestro barrio, en tienditas, supermercados y pequeños negocios de la esquina (los expertos lo llaman comercio minorista), el trabajo en estos negocios es clave porque es donde muchos de los jóvenes tienen su primer empleo, en ellos trabajan personas con diferentes niveles de estudio y es el lugar al que todos acudimos a diario.

Si en la tienda donde compras el pan, leche, lo que necesitas, el empleado es tratado con dignidad, tiene un horario justo y un sueldo que le permite vivir tranquilo, esa paz se contagia. Sin embargo, a veces estos lugares se convierten en espacios de mucha tensión cuando el jefe trata mal al trabajador o cuando no hay estabilidad de saber si el día de mañana seguirá yendo a trabajar ahí, se genera un ambiente de nerviosismo e incertidumbre que termina afectando también a los clientes y a toda la comunidad.

Estas buenas condiciones de trabajo conforman el concepto de trabajo decente que no es una palabra inventada para los libros, es un derecho humano; para que un trabajo sea decente, debe cumplir cuatro pilares que todos, desde los niños hasta los abuelos, podemos entender:

1) Derechos y respeto: No tratar a la persona como si fuera una máquina, sino como alguien con dignidad y sentimientos.

2) Protección social: Que si la persona trabajadora se enferma o envejece no se quede desamparada al recibir apoyo por los años en que estuvo trabajando.

3) Diálogo: Se trata de que la persona trabajadora pueda hablar con su jefe sobre lo que no está bien y sea escuchado sin miedo a castigos.

4) Oportunidades: Promueve que la persona trabajadora sienta que puede crecer y aprender cosas nuevas en su trabajo.

Cuando una persona trabaja en lugares donde no se cumplen esos cuatro puntos, tanto el cuerpo como la mente pasan factura al sentirse agotadas (ansiedad y estrés), lo que hace que lleguen a casa cansados y sin paciencia para platicar o jugar con su familia. En los negocios el tener trabajadores tristes, enojados y cansados lleva a que estos falten a su trabajo, renuncien rápido, ni pongan atención, entran en modo automático. Al final todos perdemos, el negocio gana menos dinero y la sociedad pierde a un ciudadano productivo y feliz.

Lo anterior también se ve en la paz, la cual pensamos que es simplemente que no haya peleas o violencias en las calles. Pero la verdadera paz, la que dura, se construye con justicia y equidad, porque la paz empieza en el mostrador de una tienda, si el trabajador está satisfecho entonces atiende con una sonrisa, resuelve problemas con amabilidad y llega a su casa a ser un buen vecino, buen esposo, buen padre o un buen hijo. De tal manera que, la satisfacción laboral es el combustible de la paz social.

Si nos sentimos valorados, estamos dispuestos a cuidar a los demás, por ello es hora de que los negocios, el gobierno y nosotros mismos dejemos de mirar solo los números de las ganancias y salarios y empecemos a mirar a las personas. Necesitamos entender que un trabajador feliz es un ciudadano ejemplar, dignificar el trabajo en las tiendas del barrio es una inversión no un gasto. Es invertir en que las calles sean más seguras, nuestras familias sean más unidas y nuestro futuro más brillante, para lo cual se necesita de la participación de todos como comunidad.

 Recordemos que, el trabajo debe ser un lugar que nos haga felices para que al volver a casa, tengamos energía para estar con la familia; donde la dignidad no sea negociable pues la persona trabajadora es el motor del cambio social; y se requiere del respeto como base del desarrollo de cualquier oficio y profesión. El trabajo justo no es un regalo, es la base del bien común, cuando el trabajo es digno, la paz florece.   

Referencias

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