Resumen: Los corazones de atletas jóvenes de alto rendimiento son órganos perfectamente adaptados al ejercicio físico intenso. Sin embargo, existen casos en los que la exigencia a la función cardiaca, en combinación con ciertas condiciones fisiológicas y genéticas podrían favorecer la aparición y establecimiento de alguna anormalidad eléctrica y estructural del corazón. Lo anterior, resultaría en arritmias (fallo de la actividad eléctrica del corazón) capaces de producir la muerte súbita cardiaca (MSC). Las arritmias presentes en las cámaras que expulsan la sangre (ventrículos) comprometerían la irrigación de órganos y tejidos. De no resolverse la ausencia del bombeo de sangre, el daño cardiaco progresaría y el desenlace para la persona sería la muerte.
DOI: https://doi.org/10.60647/1CAG-RN28
Palabras clave: arritmia, corazón, muerte súbita cardiaca.
Muerte súbita cardiaca (MSC)… y fútbol
El día 12 de junio del 2021, en un partido de fútbol entre las selecciones de Dinamarca y Finlandia, en el marco de la decimosexta edición de la competición deportiva UEFA EURO, el mundo deportivo volvió a ser testigo de un acontecimiento extraordinario y sumamente raro. Nos referimos a lo sucedido con el futbolista danés Christian Eriksen, quien contaba en aquel entonces con 29 años de edad. Eriksen, sin razón aparente se desvaneció en la cancha de fútbol ante los ojos de sus compañeros, aficionados y cámaras de televisión. Un suceso que le dio la vuelta al mundo y que sin duda revivió el tema médico acerca de lo que significa el concepto de muerte súbita cardiaca en el ámbito deportivo. Si usted, amable lector, está interesado en contar con una explicación de lo sucedido, continúe leyendo. Así que, para poder tener un mejor panorama es necesario hacer algunos comentarios previos.
Comenzaremos diciendo que, la función de nuestros tejidos y órganos depende de una continua oferta de oxígeno y nutrientes a nuestras células. El órgano encargado de poner en movimiento a la sangre es el corazón, puesto que funciona como una bomba que garantiza con cada latido el riego sanguíneo a cada rincón de nuestro cuerpo. Nuestro corazón está constituido por miles de células con un ritmo en su actividad eléctrica y contráctil, perfectamente coordinados y cuya función se ajusta a diferentes condiciones físicas y mentales, por ejemplo, el ejercicio físico y/o la meditación. Si acaso ocurriera la interrupción en la función de bomba del corazón, el oxígeno y los nutrientes necesarios no podrían ser dirigidos a las células de nuestro cerebro (las neuronas), consecuentemente, se establecería la pérdida de conocimiento o desmayo. Es importante destacar que una fracción de sangre rica en oxígeno y nutrientes, bombeada por el corazón, se dirige al propio órgano para su irrigación. Así que, sin el bombeo de sangre, el corazón tampoco tendría una adecuada irrigación y la actividad eléctrica y contráctil de sus células se vería sumamente afectada. De no resolverse la ausencia del bombeo de sangre, el daño cardíaco progresaría y el desenlace sería la muerte para la persona.
¿Que produce la muerte súbita en deportistas?
Es un supuesto general que las personas que se ejercitan tienen un mejor estado de salud y más ejercicio físico podría representar más beneficios para la salud. Pero esto no siempre es así, porque ante una exigencia física extrema el corazón estaría siendo sometido a un nivel de estrés muy elevado y podría fallar en su función eléctrica y de bomba. Por estrés cardiaco entendemos aquellas condiciones que representan un escenario adverso para la función del corazón y están ocasionadas por factores como: un desequilibrio de iones y de agua en el cuerpo, una acción excesiva de la adrenalina y noradrenalina, una elevada actividad del sistema nervioso simpático, el déficit en la entrega de oxígeno al corazón y un desequilibrio ácido-base (Hamad, 2022). Cuando estos factores se combinan con una anormalidad eléctrica y estructural del corazón subyacente pueden desencadenar una arritmia (fallo de la actividad eléctrica del corazón) y producir la muerte súbita cardiaca (Han et al., 2023). Por lo tanto, en función del tipo y nivel de esfuerzo físico y de la presencia de una condición cardiaca adversa, la aparición de arritmias pondría en riesgo la vida.
Si consideramos la combinación de diferentes condiciones de sobre exigencia para el corazón en los atletas o deportistas de élite, estos podrían experimentar severas repercusiones durante un entrenamiento riguroso o competencia deportiva e inesperadamente padecer la muerte súbita cardiaca, la cual es la etapa final de una serie de eventos que conducen a un paro cardiaco, que a su vez determinaría el fallecimiento no esperado, abrupto, dentro de la primera hora de haber iniciado los síntomas (si los hubiera) en un individuo aparentemente sano (incluidos los atletas) y en ausencia de factores externos causales. El riesgo de muerte súbita cardiaca es mayor en hombres que en mujeres, y aumenta con la edad (Han et al., 2023). En el contexto deportivo, la muerte súbita cardiaca puede ocurrir durante la práctica deportiva y hasta 24 horas después de terminada la actividad (Iglesias, 2016). La causa más común de la muerte súbita cardiaca relacionada con la práctica deportiva es la aparición de una fibrilación ventricular, condición que se atribuye a una variedad de enfermedades cardiovasculares (Corrado & Zorzi, 2024). Considere que la fibrilación ventricular denota una actividad desorganizada de la función eléctrica y contráctil del corazón a nivel de sus ventrículos (desde donde se expulsa la sangre al interior de los vasos sanguíneos).
Existen distintos casos de MSC en el fútbol, tal fue el caso de Marc-Vivien Foé, futbolista camerunés con 28 años, el italiano Davide Astori con 31 años, Dani Jarque de 26 años y Antonio Puerta de 22 años, ambos futbolistas españoles. Así como lo ocurrido con el exjugador mexicano de fútbol Antonio de Nigris (1978-2009), quien falleció a la edad de 31 años. También el caso del futbolista Yair Clavijo (1995-2013), fallecido a los 18 años de edad mientras competía en un partido de fútbol en Perú (Márquez Murillo et al., 2016). Otro caso es el del jugador Argentino Sergio Leonel, mejor conocido como “Kun Agüero”, que se vio obligado a retirarse del fútbol profesional a la edad de 33 años por la aparición y establecimiento de una arritmia cardiaca. Los lamentables acontecimientos en el ámbito futbolístico son famosos y mediáticos debido a que el fútbol se considera la actividad deportiva más popular en el mundo (Dvorak et al., 2004). No obstante, los jugadores de baloncesto, masculinos y de raza negra podrían tener la mayor incidencia de sufrir muerte súbita cardiaca (Petek et al., 2024). En los ejemplos antes citados, la edad promedia los 27 años de vida. En personas con edad menor a los 35, las causas para MSC comprenden enfermedad de las válvulas del corazón, canalopatías, miocarditis y cardiomiopatías congénitas (Corrado & Zorzi, 2024). Por otro lado, en personas mayores a 35 años, la muerte súbita cardiaca suele tener como causa la enfermedad arterial coronaria ateroesclerótica (endurecimiento y estrechamientos de la luz del vaso sanguíneo).
¿Qué hay detrás de la MSC?
Son diferentes las causas que podrían ocasionar la muerte súbita cardiaca, algunas son bien conocidas, pero otras no lo son del todo. Se considera que la miocardiopatía hipertrófica (enfermedad cardiaca congénita) no diagnosticada es una de las principales causas de muerte súbita en atletas jóvenes (Hamad, 2022). La hipertrofia del corazón está asociada a la disminución del riego sanguíneo del corazón (isquemia) y arritmias, especialmente a taquiarritmias ventriculares que conducen a fibrilación ventricular, paro cardiaco y finalmente a la muerte de quien las padece (Rhoades & Bell, 2018). En atletas o deportistas de alto rendimiento, la miocardiopatía hipertrófica (MCH) implica el crecimiento del corazón de una manera inconveniente, es decir, con una conexión errática entre las células cardiacas, lo que predispone al corazón a ritmos patológicos.
De vuelta con Eriksen, afortunadamente para el jugador de la selección de Dinamarca, la oportuna y acertada intervención médica recibida (inmediata reanimación cardiopulmonar), sin dejar de mencionar que se contaba con el equipo médico de emergencia como el desfibrilador portátil (dispositivo que reinicia eléctricamente el corazón por medio de una descarga eléctrica), evitó un desenlace trágico en la historia del deporte más popular del mundo.
Conclusión
La práctica regular de actividad física tiene un impacto positivo sobre la función cardiovascular y la salud general de los individuos. Si bien pueden existir factores de riesgo que nos limiten a realizar un esfuerzo físico determinado, los desenlaces fatales a causa de la realización de actividad física son extremadamente raros. Si usted, amable lector, tiene la intención de iniciarse en una disciplina deportiva de bajo, mediano o alto rendimiento, o bien ya pertenece a alguna, la revisión médica periódica y de precisión debe ser una norma que contribuya a salvaguardar su integridad física y la prevención de enfermedades. Así que, no olvide consultarlo con su médico de cabecera.



