Cronotipo y salud

https://doi.org/10.60647/1m31-mc19 Resumen
Nuestro organismo posee un reloj maestro (RM), encargado de establecer un orden temporal a los eventos biológicos que gobiernan nuestras funciones. Existe entonces una ritmicidad para nuestra función orgánica. Los ritmos biológicos mejor estudiados son aquellos cuyo ciclo o repetición ocurre cada 24 horas, aproximadamente. Este ritmo biológico se denomina circadiano y un ejemplo es el ciclo de descanso-actividad (o de sueño-vigilia). De lo anterior, nuestra fisiología interna y conducta son consecuencia de la sincronización del RM con las señales geofísicas, siendo la luz natural el sincronizador más importante. Tener una adecuada sincronización nos permite una mejor adaptación y conservación de la salud. Si la función del RM está disociada de las señales ambientales será perjudicial en el mediano y largo plazo. En relación con lo anterior, cada persona tiene una preferencia para realizar sus actividades diarias (levantarse, trabajar, dormirse) en un horario particular del día, es un rasgo individual, y esta característica se denomina cronotipo. Se conocen tres cronotipos, el matutino, intermedio y vespertino. La incompatibilidad del cronotipo con las actividades obligadas o responsabilidades (trabajo o escuela) representan una desventaja y es una condición asociada a trastornos de la salud física y mental.

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