Palabras clave: Huertos, educación, agricultura.
Resumen
Los huertos escolares en México son mucho más que simples espacios de cultivo; son auténticas aulas al aire libre donde el alumnado aprende acerca de la naturaleza, la alimentación saludable y la importancia de cuidar el medio ambiente. Este proyecto ha cobrado relevancia en los últimos años, y se ha convertido en una herramienta pedagógica esencial para fomentar la educación ambiental y promover una cultura de sostenibilidad.
En este contexto, el objetivo del presente artículo es exponer la importancia de los huertos escolares en México, incluyendo la presentación de un caso de éxito del estado de Jalisco.
Los huertos escolares son espacios dedicados al cultivo de alimentos, flores o plantas medicinales en pequeños espacios (foto 1), ya sea en patios o terrenos de la escuela, desarrollados por estudiantes, profesores y/o personal administrativo de la comunidad escolar (Vizcaíno, 1988; Dicke et al., 2003).
Los huertos escolares ofrecen una amplia gama de beneficios, tanto para los estudiantes, como para la comunidad educativa en general. Se considera que representan un espacio ideal para que los niños, niñas y jóvenes aprendan de manera práctica y divertida acerca de la agricultura, como son los procesos de siembra, manejo de plagas y enfermedades, fertilización y cosecha. A través de la observación directa de las plantas, los estudiantes desarrollan una mayor conciencia sobre la importancia de la agricultura y el origen de los alimentos. Además, los huertos escolares fomentan el desarrollo de habilidades, como la paciencia, la responsabilidad y el trabajo en equipo, al mismo tiempo que estimulan la creatividad y la curiosidad por la investigación científica (García, 1998; González, 2024).
Por ello es importante continuar fomentando los huertos escolares en las y los estudiantes de nivel secundaria, medio superior y superior, principalmente. Esta actividad puede considerarse como extracurricular, y al mismo tiempo relacionarse con algunas asignaturas, como puede ser química o cualquier materia relacionada a las ciencias naturales (González, 2020).
Con base en lo anterior, surge el presente artículo donde, además, se presenta un caso de éxito de “huertos escolares”, en el estado de Jalisco.
Los huertos escolares contribuyen a mejorar los hábitos alimenticios de las y los estudiantes, así como de sus familias. Al cultivar sus propios alimentos, las niñas, niños y jóvenes son más propensos a consumir frutas y verduras frescas, lo que significa una dieta más saludable y equilibrada. Asimismo, los huertos escolares pueden ayudar a combatir la obesidad infantil y a prevenir enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación (Sántiz, 2018; González, 2021).
Desde una perspectiva ambiental, los huertos escolares promueven la conservación de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente. Al utilizar técnicas de cultivo amigables con el medio ambiente, como el uso de fertilizantes orgánicos y el riego eficiente, los estudiantes aprenden a valorar la importancia de preservar los ecosistemas y a reducir su huella ecológica (González et al., 2012; Bravo, 2016; Armienta et al., 2019). De igual manera, los huertos escolares pueden servir como espacios de educación ambiental para toda la comunidad escolar, fomentando la participación de padres de familia, profesores y personal administrativo de las escuelas en actividades relacionadas con la sostenibilidad (foto 2).
Diagnóstico de la problemática ambiental enfrentada: En la actualidad en algunos lugares de México existen suelos contaminados, así como una parte del agua en mal estado, y tala de árboles no controlada. Ante esta situación, surgió este proyecto de “huertos escolares y familiares”, con el objetivo de impulsar una cultura de producción agrícola de manera sustentable, cuidando el medio ambiente, ya que es por el propio bien de la sociedad. Es importante concientizar a la población sobre la importancia de los cuidados del medio ambiente, pero también capacitar a las personas acerca de las estrategias del uso correcto de los recursos naturales, respetando las normas y leyes vigentes e impulsando un desarrollo sustentable (González, 2020).
Acciones emprendidas: Se realizó la promoción del desarrollo de huertos escolares y familiares usando productos amigables con el medio ambiente y fomentando la producción orgánica, la economía familiar y la seguridad alimentaria. También se llevaron a cabo diversos talleres y conferencias de educación ambiental, dirigidos a alumnos de secundaria, nivel medio superior y superior (González, 2021).
Resultados y beneficios alcanzados: Se lograron establecer huertos escolares en algunas escuelas del estado de Jalisco, como son: Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 127 “Mariano Azuela” (año 2024), Unidad Académica de Mascota del Tecnológico Superior de Jalisco (año 2023), y Escuela Secundaria Técnica No. 18 (año 2020), respectivamente. De igual forma, durante el periodo del 2007 al 2024, se lograron impartir diversos talleres de “educación ambiental” a alumnas y alumnos de secundaria, nivel medio superior y superior de Jalisco, logrando impactar en la concientización y cuidados por el medio ambiente (González et al., 2012). Otro logro muy importante fueron los talleres de “huertos escolares y familiares”, impartidos durante los años 2013, 2014 y 2015, en el municipio de San Martín de Hidalgo, Jalisco, ayudando a concientizar a la población a favor de la producción agrícola sustentable, y acerca de los cuidados del medio ambiente (esta actividad se realizó con la autorización del H. Ayuntamiento de San Martín de Hidalgo, Jalisco, administración 2012-2015). Estos talleres y conferencias de huertos escolares se impartieron también durante el periodo 2010 al 2024, en zona metropolitana de Guadalajara, en eventos organizados por la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ), la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICYT); el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco (COECYTJal); y la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (SOLACYT), principalmente. Además, se impartieron diversas conferencias de huertos escolares en escuelas de educación media superior de la Costa Sur de Jalisco, dando continuidad al establecimiento de huertos en varias escuelas de la entidad jalisciense, y considerando las condiciones agronómicas, así como el clima en cada lugar, con base en las necesidades de los cultivos, que fueron: rábano, cilantro, jitomate, chile verde, cebolla, elote y pepino (foto 3).
Con este proyecto de “huertos escolares y familiares”, se logró atender a 50,000 personas del estado de Jalisco, en el periodo del 2007 al 2024, aportando a sus aprendizajes en el establecimiento de huertos escolares y familiares, aplicando metodologías sustentables y sostenibles, cuidando el medio ambiente, y generando productos nutritivos para la población, ayudando con ello a la seguridad alimentaria, contribuyendo a los cuidados de la salud de la sociedad, así como a la protección de la naturaleza.
A pesar de los diversos beneficios que ofrecen los huertos escolares, su implementación en México enfrenta numerosos desafíos. Uno de los principales obstáculos es la falta de recursos económicos en las escuelas para adquirir materiales, herramientas y semillas de calidad. Además, la escasez de personal capacitado para otorgar asesoría técnica a los docentes y estudiantes representa otro desafío significativo. Asimismo, la falta de continuidad en los proyectos de huertos escolares, debido a cambios de personal o a la falta de interés de las nuevas generaciones, puede limitar su impacto a largo plazo (Williams y Dixon, 2013; González, 2020).
Para superar estos desafíos, es necesario fortalecer las políticas públicas que promuevan la creación y el mantenimiento de huertos escolares en todo el país. Asimismo, es fundamental contar con la participación de las comunidades escolares, así como con el apoyo de organizaciones no gubernamentales y empresas socialmente responsables (González, 2021).
Los huertos escolares en México son una iniciativa valiosa que contribuye a la formación integral de las y los estudiantes, promoviendo la educación ambiental, la alimentación saludable y el desarrollo de habilidades para la vida. Al invertir en estos proyectos, se siembran las semillas de un futuro más sostenible y equitativo para las próximas generaciones. Los huertos escolares representan una oportunidad para llevar una vida más saludable, sostenible y vinculada con la naturaleza, así como también son importantes para fortalecer los aprendizajes, desarrollar competencias y habilidades en las y los participantes (Bucher, 2017; González, 2020). Fomentar el desarrollo de huertos escolares es fundamental para promover una alimentación sana, un ambiente más verde y una economía más justa y sostenible (González, 2021).
En este contexto, en el presente artículo se describió un caso de éxito en el estado de Jalisco: “huertos escolares y familiares”, este proyecto incluyó el desarrollo de talleres, conferencias, así como el establecimiento de “huertos escolares y familiares”, y fue llevado a cabo durante el periodo del 2007 al 2024 en los siguientes municipios del estado de Jalisco: Mascota, Zapotlán el Grande; San Martín de Hidalgo, La Huerta, Tomatlán, y en la zona metropolitana de Guadalajara (Guadalajara, Zapopan, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Ixtlahuacán de los Membrillos, Juanacatlán, Zapotlanejo y Acatlán de Juárez).